domingo, 15 de febrero de 2015

Metro de Madrid, informa...

Las siete de la mañana y Greta y los Garbo se disponen a iniciar su  LP "Búscame", mientras el tren, último modelo en 1986, hace su aparición en el fondo del túnel y frena con un ruido horrendo, como si estuviera reumático. Como siempre, un muro de gente me dirige una mirada de reproche: "¿No hay otra puerta, majo?" parecen decir. Como puedo, me encajo entre una matrona dominicana y un indígena de Madrid, encorbatado y maletín en ristre.
-Comienza el Víacrucis- suspiro, mirando el nombre de la estación, rotulado bajo color Cuaresma, mientras mi adorada Greta traspasa los límites de gomaespuma de los auriculares, provocando una mirada de curiosidad de mi vecino encorbatado.
Cuatro paradas más cerca de Plaza de Castilla, tras cinco minutos de ausente contemplación de un anuncio publicitario mientras esperamos a que nuestro ya veterano tren arranque de nuevo, un amenazador "Ding, dong, ding" cruza el vagón como un ángel de muerte. Las tres décimas de segundo que transcurren hasta que comienza la alocución dan tiempo a mucho, podeís creerme. Se hacen interminables mientras sugestionas con el pensamiento al altavoz, para que la avería que crees que va a anunciar no está en el trayecto que tienes que seguir hasta el trabajo, apagas el MP3 y de un manotazo haces caer los auriculares sobre la nuca.
"Atención, señores viajeros, Metro de Madrid informa" dice la bien modulada voz de la locutora, anunciando que ya puedes comprar el abono transporte. La matrona dominicana suspira ostentosamente, mientras que el trajeado vecino de mi izquierda cambia disimuladamente de mano el maletín y se seca, como distraído, el sudor de la mano en el trasero de una adormilada dependienta de Leroy Merlin.
Creo que estos sustos, a estas horas, están de más y que los jerifaltes de Metro de Madrid podrían cambiar los tonos de aviso para evitar sobresaltos innecesarios.
Arreando, que vienen dando.

No hay comentarios:

Publicar un comentario